Y de repente…Zas! Ahí me cogió la cámara. Por sorpresa. Cuando no prestaba atención. ¿Cuantas veces nos ocurre? ¿Cuantas veces nos perdemos en lo que hacemos, en lo que decimos, en lo que sentimos…sin ser demasiado conscientes de ello?

La vida se nos escapa de las manos. Corremos. Vamos atropellados. Con los pies y con la cabeza. Y pasan los días y las semanas y de repente ya estamos otra vez en Navidad o en vacaciones; ¿Ya es San Juan de nuevo?. Y ¿Qué hemos hecho? Pues no sé muy bien. Lo de siempre no?

La verdad es que no importa si te has ido a la China o has pasado todo el año de casa al trabajo y del trabajo a casa. Qué más da si has estado en 35 fiestas o en ninguna. Si has encontrado novio, o te has casado o has roto. Si tuviste grandes momentos o pequeños. Si has reído más que llorado o ha sido al revés.

Lo importante no es seguramente todo lo que has hecho o dejado de hacer, lo que tienes, lo que te pasa o lo que has vivido. La pregunta clave, para mí, sería: ¿Le prestaste suficiente atención? ¿Saboreaste cada momento? ¿Lo viviste con los cinco sentidos? ¿Puedes recordar como olía ese lugar especial, de qué color era el cielo el día que te pasó aquello, como sabía aquél beso en la mejilla, si era suave o no su mano cuando se la encajaste?

Pasamos muy rápido por cada uno de los instantes de nuestro día a día, tanto por los buenos como por los malos. Y así, sin darnos casi cuenta, nos perdemos casi toda la vida. Porque nos hemos acostumbrado sólo a olfatearla. A pasar de puntillas. A quedarnos con primeras impresiones, conclusiones superficiales, experiencias efímeras.

Desde hace un tiempo, practico la atención plena. Escojo estar presente aquí y ahora. En cada momento. Como si fuera único.  Lo vivo intensamente e intento fijarme no sólo en lo que a primera impresión me parece que sucede. Me paro y observo con atención. Intento calmar la mente, no dejarme llevar por los pensamientos ni sensaciones que me llegan de buenas a primeras. Y cuando aparecen, les digo: ¿Qué tal primera impresión? Gracias por estar ahí, ahora si me permites voy a tomarme mi tiempo para vivir intensamente esto que me está pasando: mi vida.

No siempre es fácil, pero sí reconfortante y enriquecedor.

Me presento: soy Aura. Hace unos días alguien me hizo esa foto. Ni me di cuenta. Cuando la miro, siento como si ese momento preciso me gritara: Estoy aquí. ¿No me ves?  Por suerte, lo recuerdo plenamente. Puedo describir con los 5 sentidos como era mi vida en ese preciso instante. Porque desde hace ya algún tiempo, escojo vivir intensamente cada segundo que pasa. Ser consciente de él. Prestándole atención al 100%. Eso me hace más libre.

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